Jessica es una mujer dulce y cálida. Goza de la vida y sus placeres, siendo uno de ellos el café.

Es oriunda de Temuco, diseñadora de profesión, barista por opción.

La conocí hace varios años, cuando visitaba Mon Petit Café. Fue entonces cuando ganó el Campeonato Nacional de aeropress.

Desde allí se ha dedicado a buscar el camino del café en diversos proyectos; como barista en Intenzzo y Café Cultura, con implementos cafeteros en Piel de plata, viajando y trabajando en Melbourne y hoy se asienta en la ciudad de Villarrica con Picnic, cafetería de especialidad.

Ahora conoceremos un poco más de su experiencia como mujer del café.

¿Cuál fue tu primera experiencia con el café?

Todo partió porque yo -para variar- no sabía que hacer con la vida. Se me había ocurrido hacer accesorios para bicicletas, y dije: Ya, lo que me demore en diseñar – como el proceso de diseño es largo y necesito tener un ingreso por mientras- voy a combinarlo con cafetería. Además pensé que accesorios de bicicletas y cafetería pegan, pero no cachaba nada nada de café, y dije:

– Voy a hacer un curso de barista.

Me puse a buscar en google y me apareció Santa VictoriaCafé Cultura, el ICHCA, y empecé a averiguar por mi cuenta. No sabía por cuál decidirme, y me acordé de un chico: el Seba, del Café Cascanueces, que en esa época quedaba en General Flores y yo justo había vivido antes en ese edificio.

Y ahí el Seba me dijo:

– Anda a Café Cultura, ahí vas a encontrar a Juan Mario, es un hueón súper hiperventilado y despistado. Pero si lograi’ que se concentre vas a aprender caleta.

Fui a averiguar a Cultura y me acuerdo que esa vez vi a Juan Mario, lo caché de lejos, porque estaba buscando yo a un hueón que fuera hiperventilado y  él justo estaba hablando con alguien y explicándole cuestiones súper entusiasmado y pensé: ah, él debe ser.

Y ahí mientras Juan Mario estaba hablando con este otro tipo, me dice:

– Prueba un espresso por mientras, anda a la barra y pídelo.

Y fui a la barra, y estaba el Fabi trabajando en esa época en Cultura, y me dice:

– Sí obvio, estamos con un grano de Etiopía.

Y me pasa un espresso.

– Mira pruébalo.

Y yo lo quedo mirando y digo:

– ¿oye tenís azúcar?

-No, pruébalo así no más.

Y yo así como… ¿sin azúcar?, pensando: este hueón me está bromeando, y lo probé, y me dijeron como lo típico: Pruébalo, si no es amargo.

Lo probé, y lo que más me llamó la atención en ese momento me acuerdo que fue la textura. La sentí súper viscosa, como algo oleoso, que se quedaba en la lengua así como aceite. Era muy distinta la textura al café que estaba acostumbrada. Ni siquiera estaba acostumbrada a tomar café. Tomaba más té o mate. Y el café que tenía de referente es el nescafé.

Y cuando probé eso, fue como… ¡¿qué había tomado antes?! Y ahí, cuando probé ese espresso dije: ya, le voy a hacer caso al Seba.

Y ahí fue cuando empecé a meterme en el tema del café, a conocer más. Aunque la verdad fue que en el curso no aprendí demasiado, o aprendí, pero es que era demasiada información para tan poco tiempo.

¿Cuál es tu relación actual con el café?

Desde que asumí lo mucho que me gusta el café, para mí el café ahora es todo.

En este momento con la cafetería, bueno, estoy enfocada en tratar de mostrarle a la gente que existe el café de especialidad, que existen cafés que están preparados de una forma distinta a la que ellos conocen hasta ahora -que la mayoría acá conoce el café tradicional- que pueden descubrir  sabores en el café.

Yo creo que estoy enfocada en sociabilizar el café  y me gusta porque a la vez voy descubriendo distintos tipos de café. Me encanta ir probando de distintas tostadurías, así aprovecho de encargar distintos orígenes de distintas tostadurías también para ir cambiando los sabores.

El mostrarle a la gente todo esto es para mí un ejercicio como de ir redescubriendo e ir poniendo más atención en los sabores, en los aromas, que igual es bonita esa parte.

Yo creo que mientras más empiezo a descubrir el tema del café, más me doy cuenta de que existen muchos ámbitos y muchas cosas que seguir investigando, seguir averiguando, seguir estudiando, y seguir probando. Y es bacán. Es como un universo gigante que no se acaba nunca, y eso es lo entretenido que tiene.

¿Cuáles son tus expectativas a futuro?

Por ahora es consolidar la cafetería. Me encantaría alguna vez en la vida poder estudiar para llegar a ser Q grader, pero sale salado, no lo veo como algo muy cercano.

Ya si la cafetería se logra afirmar, me encantaría poder cambiar a un espacio más grande, que sea más cafetería de verdad, porque ahora está como cafetería al paso.

Y seguir creciendo; de repente combinar con tostaduría, poder elegir granos verdes que yo misma pueda tostar. Algo así como Original Green Roasters, o como Triciclo, que me gusta mucho ese formato, como de tostar para la propia cafetería. Y eso obviamente involucraría aprender más del tema de tueste- que en verdad hace mucho tiempo debería saber eso pero, de a poquito, de a poquito ir aprendiendo cada vez más

¿Qué rol crees tú que tiene la mujer en la industria del café o en el trabajo con el café, desde tu experiencia y desde lo que tú has visto? ¿Ha sido una dificultad para ti ser mujer?

Personalmente nunca me he sentido menos por ser mujer y estar en el rubro cafetero. Se sabe que son menos visibles las mujeres que los hombres, pero a la vez haría una diferenciación entre los que trabajamos con el café desde el proceso de tueste hasta la barra con los que trabajan en la primera parte que es todo el tema del cultivo, proceso, recolección y todo lo demás.

Creo que los que trabajamos en la parte última del café tenemos la ventaja de que somos personas que hemos elegido trabajar en eso, no es algo que nos toque hacer por obligación, sino que es una elección, y como es elección buscamos tratar de desarrollarnos en lo que más nos gusta, en lo que más nos llama la atención.

Y he visto mujeres que trabajan de baristas, mujeres tostadoras, científicas que trabajan en temas de cómo es el agua relacionada con el café, o analizando el café mismo. He visto mucho el rol de la mujer en la barra o en temas administrativos también, dirigiendo grandes empresas. Entonces, en ese sentido, no es que tengamos límites.

Distinto es en el campo, porque ahí también es todo mucho más antiguo, sigue mucho más presente el machismo. Yo creo que las mujeres ahí tienen más que nada un rol en labores menos pesadas. Yo creo que ahí ni siquiera se cuestionan mucho cuál es el rol de la mujer, y quizás vale la pena que sea allá, en esos lugares que también son mujeres más esforzadas y que tienen que estar más preocupadas de su familia, de sus hijos y de todo lo que involucra, y creo que ahí es donde el tema de la mujer en el rubro debería estar más en discusión

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